El trĆ”nsito que se dirigĆa al norte por la circunvalación estaba muy lento. Autos, camionetas y colectivos iban rumbo al estadio Mario Alberto Kempes. La mayorĆa estaban uniformados con la camiseta del Paris Saint Germain, con el nĆŗmero 30 y el nombre de MESSI en sus espaldas. Las entradas se habĆan agotado. Y las puertas de acceso al estadio estaban llenas de personas esperando para ingresar.
Estaban todos⦠todos, excepto Lucas Pérez.
Lucas se dirigĆa hacia el sur por la misma circunvalación. Mientras pasaba por el costado del estadio, miró el ticket de la entrada sobre el asiento a su lado. Era un regalo de un amigo que tenĆa contactos con los organizadores de este partido amistoso, en el cual el PSG venĆa a jugar con todos sus jugadores estrellas contra un seleccionado local.
Lucas habĆa planeado el dĆa perfecto: oficina en la maƱana, asistir al partido por la tarde, y una reunión en la iglesia por la noche. Eso fue antes de que los organizadores decidieran cambiar el horario del partido, justo a la hora de la reunión de esa noche.
AsĆ que ahora, en vez de aprovechar quizĆ”s su Ćŗnica oportunidad de ver jugar personalmente a Messi y sus compaƱeros, era prĆ”cticamente el Ćŗnico vehĆculo que circulaba rumbo a la zona sur de la ciudad, para asistir a una reunión a la cual no querĆa ir. Pero lamentablemente para Lucas, Ć©l era el Pastor.
Lucas habĆa fundado la iglesia Nueva Vida hacĆa diez aƱos. Y mientras estaba luchando con sus pensamientos, le entra una llamada a su celular.
–āHolaā¦ā
–āHola Lucas, ĀæEstĆ”s llegando al estadio para ver el partido?ā ā Le preguntó Juan GarcĆa, el amigo que le habĆa regalado la entrada.
-āHola Juan. Estaba justo por llamarte. Acerca del partidoā¦ā
-āMe parece que no estĆ”s muy entusiasmadoā ā le dijo Juan a Lucas, interrumpiĆ©ndolo.
-āSĆ, bueno, no estaba seguro de cómo decirte esto. Pero no puedo ir al partido, Juan. Tengo una reunión en la iglesia, y por el cambio de horario del partido, no voy a llegar.ā
-āĀ”Yo sabĆa!ā ā dijo Juan. āSĆ© que es difĆcil para vos, pero todavĆa estĆ”s a tiempo de suspender esa reunión para ir al partido. Este podrĆa ser el partido del aƱo, y te vas a lamentar muchĆsimo si no vas.ā
Lucas pensó: āSuspender la reunión, para ir a ver un partido.ā Ā”No, eso jamĆ”s!
-āGracias Juan por tu interĆ©s. Pero hay una propuesta que nos han hecho al Equipo Pastoral, y debo estar ahĆ para que tomemos la mejor decisión. TratarĆ© de encontrar a alguien que pueda aprovechar la entrada que me regalaste.ā
-āBueno, Lucas. Lamento mucho oĆr esto. Espero que puedas resolverlo de otra manera para poder ir al partido. Por favor, conserva la entrada. Te hablarĆ© luego. Un abrazo.ā
Lucas estaba confundido por el comentario de su amigo, y se sumó a su sensación de incomodidad acerca de esa reunión. Ćl habĆa aprendido a poner las cosas de Dios siempre antes que cualquier otra actividad. Pero honestamente, no era que querĆa ir al partido tanto como el no querer ir a esa reunión.
Lucas y su esposa Sara, junto a otras doce personas, habĆan comenzado la iglesia Nueva Vida en un salón alquilado, que antes habĆa sido un cine. Su visión era pura y simple: que las personas conozcan a Jesucristo, y lo reciban como SeƱor y Salvador de sus vidas. MĆ”s que una visión, era una pasión. Lucas y su esposa Sara compartĆan esa misma pasión. Juntos cambiarĆan al mundo, o por lo menos una parte. Eso fue antes que las cosas se complicaran tanto. No era que Nueva Vida fuera un fracaso como iglesia. En diez aƱos habĆan crecido de un puƱado de miembros a varios cientos. Algo estaban haciendo bien.
Lucas era un buen predicador, y sabĆa cómo liderar una iglesia. Pero este Ćŗltimo tiempo habĆa tenido un sentimiento molesto, de que era la iglesia la que lo lideraba a Ć©l. El crecimiento mĆ”s grande habĆa sucedido en el tercer aƱo, cuando compraron el edificio. Junto con el salón, habĆa venido una hipoteca y un plan de construcción. Atender las finanzas se habĆa convertido en una prioridad. Con el edificio, vino la construcción de las aulas para la escuela bĆblica, una cocina, un sector de deportes, y muchas cosas mĆ”s.
Todo este crecimiento habĆa conducido al tema de la reunión de esa noche: una escuela de oficios. En diez cortos aƱos, Lucas se habĆa convertido en pastor, administrador, financista, constructor, y ahora tal vez en el director de una escuela de oficios. Lo que no sabĆa era cómo o por quĆ© se habĆa convertido en todo eso.
La escuela de oficios era idea de Mario Ortigoza, un hermano que tenĆa muchas ideas grandiosas de lo que los otros deberĆan hacer. No era que sus ideas fueran malas; en realidad a menudo eran bastante buenas. Pero parecĆa que cada una de esas propuestas terminaba llenando un casillero mĆ”s en la agenda del Pastor Lucas.
Mario estarĆa en la reunión de esa noche.
–āĀæPor quĆ© no abrir una escuela de oficios?ā, le habĆa preguntado a Lucas. āĀæPor quĆ© dejar las aulas y todos esas sillas de la escuela dominical vacĆas durante la semana? ĀæHabiendo tanta necesidad de trabajo, y de personas que necesitan una capacitación prĆ”ctica para encontrarlo? AdemĆ”s, ĀæNo traerĆa mĆ”s gente a la iglesia?ā
-āPero, ĀæQuiĆ©n va a pagar a todos esos profesores? ā pensó Lucas. ĀæY quiĆ©n va a armar los planes de estudios? ĀæQuiĆ©n va a llevar registro de las asistencias, y tomar los exĆ”menes? ĀæQuiĆ©n va a visitar a las empresas para conseguir acuerdos para que los egresados de la escuela de oficios puedan entrar a trabajar?ā
Lucas sabĆa quiĆ©n serĆa esa persona, y no era Mario. Esa persona serĆa Ć©l. Y podĆa sentirlo en la boca de su estómago. El trĆ”nsito hacia el estadio se intensificaba como un molesto recordatorio de que ese dĆa se habĆa arruinado.
–āĀæPor quĆ© deberĆa perderme ese partido?ā – pensó Lucas.- ĀæāEs mi culpa que cambiaran el horario? ĀæEs mi culpa que Mario quiera abrir una escuela de oficios? ĀæDónde estĆ” escrito que un pastor no pueda disfrutar un partido de fĆŗtbol alguna vez?ā
-āSi tan sólo no tuviera que ir a esa reunión.ā
-āSi tan sólo Mario no hubiera hecho esa propuesta.ā
-āSi tan sólo alguien pudiera reemplazarme.ā
-āSi tan sólo pudiera doblar en sentido contrario e ir al estadio.ā
En realidad, Lucas sabĆa que con o sin Ć©l, MartĆn liderarĆa la reunión. MartĆn era un miembro del Equipo Pastoral, y estaba encargado del Ć”rea de enseƱanza. Entonces, vuelve a sonar el celular, pero ahora era MartĆn:
–āHola Lucas, habla MartĆnā
-āSĆ, MartĆn. Decime quĆ© necesitas.ā
-āTengo malas noticias⦠tuvimos que suspender la reunión por lo de la escuela de oficios. La mayorĆa no podĆan ir, ni siquiera yo, y solamente estarĆan vos y Mario. Me siento muy mal por esto, y te pido mil disculpasā¦ā
-āNo, querido MartĆn. Quedate tranquilo. Seguramente la podremos hacer en otro momento. No hay ningĆŗn problema. Gracias por avisar. Te mando un abrazo.ā
AsĆ terminó la conversación con MartĆn. Y de repente, de una manera providencial, Lucas se encontró con una rotonda, y la posibilidad de hacer un cambio de planes. Y cuando menos se dio cuenta, estaba rumbo al estadio para ver el partido del que todos hablarĆan.
Era casi la hora del juego cuando Lucas llegó al estadio. El trĆ”nsito estaba sĆŗper lento, y la ilusión de ver el arranque del partido se desvanecĆa. Intentó llamar al celular de su amigo Juan GarcĆa, para avisarle que finalmente habĆa ido al partido, pero lo atendĆa directamente el correo de voz.
Sin poder recordar cuĆ”ndo fue la Ćŗltima vez que habĆa ido a ver un partido, Lucas le dio al guardia el pase de estacionamiento que venĆa con su ticket.
–āEsto es para el sector Premium, seƱor. Doble a la derecha aquĆ e ingrese por aquella puerta. Que disfrute la noche.ā
Lucas dobló a la derecha, ingresó por la puerta que le indicaron, y de repente el trÔnsito desapareció. Iba por un carril despejado y en dos minutos estaba literalmente en el ingreso del estadio. Ver el comienzo del partido era nuevamente una posibilidad. Otro empleado del estacionamiento le hizo señas para parar, y le dijo:
–āBuenas noches seƱor. Bienvenido al estadio Mario Alberto Kempes. Con gusto estacionarĆ© su auto. Por favor conserve el ticket y le traeremos su auto a este lugar cuando termine el partido.ā
-āMuchas gracias seƱorā ā contestó Lucas, desacostumbrado a tan buena atención. āĀæDónde puedo ubicar mi asiento?ā
-āIngrese por esa puerta. Sólo muĆ©strele a la seƱorita su ticket, y ella lo llevarĆ” hasta su asiento.ā
Sin saber si estaba soƱando despierto, Lucas se dirigió a la puerta que decĆa āAcceso Restringidoā, y le mostró el ticket a una seƱorita, quien luego de darle la bienvenida lo guio a cruzar varias puertas hasta ingresar al estadio, y avanzar hasta la primera fila, la que estaba mĆ”s cerca del campo de juego, donde sólo habĆa dos lugares libres.
–āĀæLe puedo traer algo mĆ”s, seƱor?ā
-āĀæHay mĆ”s?ā ā respondió Lucas sin pensar.
-āDisfrute el juegoā ā dijo ella. āSi quiere algo, un mozo traerĆ” su orden.ā
-āUn mozo traerĆ” mi ordenā ā repitió Lucas en voz baja. āY pensar que estuve a punto de perderme todo esto…ā
Entonces un señor muy bien vestido, llegó hasta donde estaba Lucas, y se sentó en el único asiento libre que quedaba, justo a su lado. Con un acento extranjero le dijo:
–āBuenas nochesā
-A lo que Lucas le repondió: āLo lamento, me parece que usted se confundió de lugar. Ese asiento es de un amigo mĆo.ā
-āĀæCómo se llama su amigo?ā ā le preguntó el seƱor bien vestido.
-āMi amigo se llama Juanā.
-āAh⦠sĆ, Juan GarcĆa. Entonces estoy en el lugar correcto. Este es el asiento que me dijo Juanā
-āĀæNos conocemos?ā ā le preguntó Lucas al seƱor del traje.
-āMi nombre es Nasser. Y tambiĆ©n soy amigo de Juan. Ćl me dijo que estarĆa aquĆ. Y usted debe ser Lucas. ĀæCorrecto?ā
-āSĆ, ese es mi nombre.ā
-āYa que vamos a mirar el juego juntos, mejor si nos vamos conociendo. ĀæA quĆ© se dedica Lucas?ā
-āBueno, yo soy Pastor de una iglesia en el centro de la ciudad.ā
-āĀæUn Pastor? Creo que Juan mencionó eso. Aunque no me ha mandado un Pastor antes. Esto puede ser interesante⦠¿Le gustarĆa una cerveza? Oh, por supuesto que usted no toma cerveza. ĀæQuĆ© le parece una gaseosa?ā
Nasser levantó uno de sus dedos, y al instante apareció un mozo para recibir su orden. Lucas estaba impresionado por la atención tan rÔpida.
–āĀæA quĆ© se dedica Nasser?ā ā finalmente preguntó Lucas.
-āOh, un poco de esto, un poco de aquello. Pero me gusta mucho el fĆŗtbol, es mi deporte favorito.ā
Lucas no podĆa evitar pensar cuĆ”l serĆa la profesión de Nasser, y por quĆ© Juan, su amigo en comĆŗn, los habĆa hecho sentar juntos esa noche. Entonces, regresó el mozo con la orden y dijo:
–āAquĆ tiene, seƱor Al-Khelaifi. ĀæPuedo traerle algo mĆ”s?ā
-āNo por ahora, Luis. Cualquier cosa te aviso. Graciasā
-āĀæNasser Al-Khelaif?ā- pensó Lucas. āSĆ© que escuchĆ© ese nombre antes, Āæpero dónde?ā
Hasta que se acordó:
–āĀ”Usted es Nasser Al-Khelaif!ā ā dijo Lucas. āEl dueƱo del Paris Saint Germainā.
-āBueno⦠yo dirĆa que soy el accionista principal. Pero sĆ, es verdad.ā
De repente, todo cobró sentido. El estacionamiento, el acceso restringido, los asientos cerca del campo de juego, el servicio rÔpido, y Juan insistiéndole que fuera al partido.
Pero, Āæpor quĆ©? Juan era un buen amigo, pero tenĆa que haber algo mĆ”s en todo esto.
–āDiscĆŗlpeme, seƱor Al-Khelaifā
-āLlĆ”meme Nasserā ā repondió con un acento Ć”rabe.
-āMuy bien, Nasser. Usted dijo que Juan nunca le habĆa enviado un Pastor antes. ĀæQuĆ© quiso decir?ā
-āBueno⦠tengo pasión por crear organizaciones ganadoras. Lo he hecho en los negocios durante aƱos. Por eso comprĆ© este equipo de fĆŗtbol. Disfruto ver a un grupo de personas trabajando juntos hacia una visión comĆŗn, y he tenido algo de Ć©xito haciĆ©ndolo realidad.ā
-āAh⦠¿Y todo eso quĆ© tiene que ver con que yo estĆ© aquĆ, sentado a su lado?ā
-āBueno, de vez en cuando Juan me trae un lĆder joven quien Ć©l cree que podrĆa ganar algo de mi experiencia. Me gusta encontrarme con ellos y descubrir quĆ© estĆ” pasando, para ver si los puedo ayudar. Parece que Juan piensa que tengo algo que ofrecerle.ā
-āUna donación para la compra del nuevo predioā ā pensó Lucas de inmediato. Pero antes de hablar de dinero, continuó con la conversación: āĀæAsĆ que soy el primer Pastor que Juan le trae?ā
-āNo parece muy seguro de que nuestro tiempo juntos le vaya a ser Ćŗtil, Lucas.ā
-āNo es eso⦠es sólo que no estoy seguro de que usted sepa cómo es liderar una iglesia.ā
-āĀæPor quĆ© no me cuenta algo de su iglesia, Lucas?ā
AsĆ que Lucas le contó rĆ”pidamente algo de la iglesia Nueva Vida. Habló de los aƱos de crecimiento, la variedad de ministerios, y los mĆŗltiples programas que estaban llevando adelante. La historia sonaba demasiado buena para ser realidad. Obviamente Juan pensó que habĆa cosas para mejorar, pero Lucas no estaba dispuesto a contĆ”rselas a Nasser. DespuĆ©s de todo, por quĆ© deberĆa compartir sus conflictos y desafĆos con un hombre que apenas conocĆa. Y que obviamente no tenĆa idea de cómo liderar una iglesia.
–āSuena como una gran iglesia, Lucas. No puedo imaginarme por quĆ© Juan querĆa que nos encontremos.ā ā dijo Nasser. āMejor nos preparamos para disfrutar el partido.ā
Entonces por los altoparlantes anunciaron que estaban por ingresar los jugadores a la cancha. Uno a uno fueron entrando Messi, Neymar, MbappƩ y el resto de las estrellas del PSG, ovacionadas por el estadio puesto de pie. De repente, el Ɣrbitro principal toma la pelota y se dirige hacia el costado de la cancha, justo donde estaban sentados Lucas y su nuevo amigo Nasser.
–āPor favor, Lucas. Le pido que tome la pelota, ingrese a la cancha, y patee un penal al arquero Gianluigi Donnarumma.ā
-āĀ”QuĆ©! ĀæMe estĆ” pidiendo que entre a la cancha para patear un penal a un arquero que mido como 2 metros?
-āConsidĆ©relo un privilegio de dueƱo. Pero sĆ, eso quiero. Ah, una cosa mĆ”s, Lucas: quiero que haga un gol.ā
Antes que Lucas tuviera tiempo para pensar, su imagen estaba saliendo por las pantallas del estadio, y su nombre escrito debajo. HabĆan pasado muchos aƱos desde que Lucas habĆa jugado al fĆŗtbol por Ćŗltima vez. Y de repente se encontraba en el punto de penal, con uno de los mejores arqueros del mundo cuidando el arco, y todo el estadio gritando su nombre. Con las piernas temblando, Lucas ubicó la pelota en su sitio, tomó distancia, corrió unos pasos y pateó un penal que se clavó en el Ć”ngulo superior derecho del arco, inatajable para el arquero del PSG. La multitud gritó el gol como si lo hubiera hecho Messi. AsĆ que luego de sacarse una foto con el equipo visitante, y que le regalaran una camiseta del ādiezā, Lucas volvió a su asiento para ver el inicio del partido.
–āNada malā ā le dijo Nasser. āNo estaba seguro si podĆa pegarle a esa pelota, pero logró hacer un gol. Ā”Felicitaciones!ā
-āĀæCuĆ”l era su objetivo cuando ingresó a la cancha?ā ā le preguntó Nasser.
-āBueno, aparte de no caerme y hacer el ridĆculo, supongo que era hacer un gol.ā
-āĀæPor quĆ©?ā
-āPorque usted me lo pidió.ā
-āY lo hizo, Āæno?ā
-āAsĆ es.ā
-āĀæCómo se siente?ā
-āBien⦠bastante bien.ā – dijo Lucas.
-āY sĆ⦠a la gente le encanta ganarā ā respondió Nasser.
Mientras Lucas trataba de entender hacia dónde iba la conversación, Nasser le hizo otra pregunta:
–āĀæCuĆ”ndo fue la Ćŗltima vez que dejó una misa o una reunión en la iglesia, sintiendo lo mismo que sintió reciĆ©n cuando hizo el gol?ā
Lucas no sabĆa quĆ© responder. SabĆa que no habĆa comparación entre el ministerio en la iglesia y un partido de fĆŗtbol. SabĆa que en el servicio a Dios habĆa experimentado momentos de mayor gozo y plenitud que simplemente haciendo un gol. Pero tambiĆ©n sabĆa que hacĆa mucho tiempo que no experimentaba esas sensaciones en el ministerio. AsĆ que, sin poder responderle, Nasser continuó la conversación:
–āEstĆ” bien, Lucas. SĆ© que es una pregunta incómoda, pero funciona siempre. El problema es que ahora usted estĆ” pensando que no es un ganador, pero ese no es en realidad su problema.ā
Confundido pero curioso, Lucas preguntó:
–āEntonces, ĀæcuĆ”l es mi problema?ā
-āCuando fue al punto de penal, fue a hacer un gol, Āæcorrecto?ā
-āSĆ, correcto.ā
-āUsted sabĆa que para ganar un partido hay que hacer goles. Su problema es que no siempre sabe cómo hacer goles en la iglesia, Āæno?ā
-āBuenoā¦ā ā contestó Lucas lentamente.- āHacer goles en la iglesia son un montón de cosas. Es una buena reunión el domingo, y una buena reunión de jóvenes el sĆ”bado. Es tener un buen programa para los niƱos. Son misiones, y la alabanza⦠y un montó de cosas que son un poco mĆ”s complicadas que pegarle a una pelota.ā
Nasser podĆa ver la frustración de Lucas en aumento.
–āTiene razón, el Ć©xito en la iglesia es mĆ”s complicado, asĆ que saber cómo luce el Ć©xito es lo mĆ”s importante. ĀæQuĆ© ve allĆ” arriba a la derecha, justo al lado del cartel con el nombre del estadio?
-āEl tablero de puntuación.ā
-āCorrecto. Sólo hay ceros allĆ justo ahora, pero ĀæquĆ© va a suceder cada vez que nuestro equipo haga cruzar la pelota por el arco del equipo contrario?ā
-āHaremos un golā.
-āExacto. Y la anotación irĆ” al tablero. Y estaremos ganando el partido, y toda esta gente gritarĆ” de alegrĆa.ā
-āPero no tenemos un tablero en la iglesiaā ā respondió rĆ”pidamente Lucas, procurando encontrar una aplicación a la charla.
-āTodavĆa noā ā contestó Nasser. āPero usted y sus lĆderes necesitan saber cuĆ”ndo van ganando, y los miembros de la iglesia necesitan saber cuĆ”ndo gritar y festejar. Ese es el primer paso: Clarificar el Objetivo. No hay un jugador en esta cancha que no lo tenga claro, o estĆ© confundido en cuanto al objetivo. Existe la posibilidad de que no lo alcancen, pero saben bien cuĆ”l es. Si se le entrega a gente buena un objetivo claro, entonces la mayor parte del tiempo trabajarĆ”n mucho para lograrlo. Pero si el objetivo no es claro, estarĆ”n obligados a adivinar, o peor, a decidir por sĆ mismos quĆ© es realmente un objetivo.ā
Ante la mirada asombrada de Lucas, Nasser continuó diciendo:
–āCon o sin objetivo, ellos van a trabajar duro para llegar a algĆŗn lado. AhĆ estĆ” el sentido de ser lĆder⦠guiar a las demĆ”s personas. La pregunta es: ĀæEstĆ”n yendo ellos hacia donde usted quiere que vayan?
Al instante Lucas se acordó de Mario Ortigoza. Mario era lĆder, y lo estaba guiando a Lucas directo a un empleo no deseado como director de una escuela de oficios. Pero esta posible ādistracciónā no era culpa de Mario, sino que Lucas no le habĆa aclarado hacia dónde estaban avanzando como iglesia.
Lucas tenĆa que admitir que era difĆcil decir cuĆ”ndo las cosas andaban bien en la iglesia. Programas mĆŗltiples significaban problemas mĆŗltiples, y se necesitaban soluciones. Y las cosas se complicaban aĆŗn mĆ”s, cuando la solución a un programa causaba mĆ”s problemas en los otros.
–āEntonces, ĀæCómo se hace?ā ā preguntó Lucas. āĀæCómo se clarifica la victoria?ā
-āPregĆŗntese a usted mismo⦠¿QuĆ© es lo mĆ”s importante? Y comenzarĆ” a estar claro. Para nuestro equipo, es ganar partidos. Seguro, estoy aquĆ como empresario para ganar dinero, pero la manera mĆ”s fĆ”cil para obtenerlo en el fĆŗtbol es ganando partidos. AsĆ que, ĀæQuĆ© es lo mĆ”s importante para usted, Lucas?ā
Nasser pensó que serĆa un buen momento para respirar profundo y comer algo. Levantó nuevamente un dedo y con sólo mirar hacia atrĆ”s, apareció de nuevo el mozo al cual le ordenó: ālo de siempreā, para su invitado y para Ć©l. Los dos hombres se sentaron y miraron cómo los equipos tomaban posiciones en la cancha y comenzó el juego.
–āVidas cambiadasā ā dijo Lucas finalmente.
-āĀæQuĆ© dijo, Lucas?ā
-āMe preguntó cuĆ”l era nuestro objetivo. Es una vida que ha sido cambiada por el Evangelio⦠ese es nuestro objetivo.ā
-āBien, ahĆ va, Lucas. Por lo que me dijo, las cosas van bastante bien en su iglesia. Si le parece, disfrutemos ahora del partido.ā
Lucas miró hacia la cancha pensativo, y se dio cuenta que no disfrutarĆa solamente de un partido. Por supuesto que un cambio de vida era el objetivo. Ćl habĆa sido llamado para hacer discĆpulos de Jesucristo. Eso no era nuevo para Lucas. Pero empezaron a aparecer mĆ”s preguntas en su mente, asĆ que continuó:
–āUsted dijo que clarificar el objetivo era el primer paso. Pero⦠¿CuĆ”ntos pasos hay?ā
-āSieteā ā dijo Nasser, mientras miraba el partido. āPero no son pasos, sino prĆ”cticas.ā
-āĀæSiete prĆ”cticas?ā ā preguntó Lucas.
-āSiete prĆ”cticas efectivas del liderazgo. Las he visto funcionar en una variedad de situaciones. Y aparentemente nuestro amigo Juan piensa que pueden ayudar en su iglesia tambiĆ©n. Pero como dije, no hay problema si solamente quiere ver el partido y disfrutar la noche.ā
Pero Lucas respondió: āSi la primera prĆ”ctica es clarificar el objetivo, ĀæCuĆ”l es la segunda?…ā (esta historia continĆŗa en el próximo capĆtulo).
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