Progreso de Leccion
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En toda relación la comunicación es muy importante. Por medio de la obra de Cristo en la cruz, y la fe en Él, nuestra relación con Dios Padre ha sido restablecida. Ahora necesitamos aprender a comunicarnos con nuestro Papá, para que nuestra comunión con Él sea cada vez más íntima y transformadora.

La idea de hablar con Dios al principio nos puede parecer extraña. Pero no tiene que ser así. En realidad, comunicarnos con Él por medio de la oración, puede ser una experiencia maravillosa si sabemos hacerlo de la manera que a Dios le agrada.

Afortunadamente, tenemos la Palabra de Dios que nos enseña cómo orar. La Biblia nos instruye a orar en todo tiempo, en cualquier postura, en cualquier lugar, y por cualquier razón. Además, no importa qué tipo de palabras uses. Dios desea que ores con un corazón puro y sincero, tal como hablaría un niño con su padre.

Los discípulos observaron el profundo efecto que tenía la oración en la vida y ministerio de Jesús. Fueron testigos de cómo Jesús se retiraba para pasar tiempo en oración con su Padre celestial. Vieron el poder, la paz y la sabiduría que emanaba de su vida, dándole la capacidad de permanecer en calma en las peores circunstancias. La vida de oración de Jesús impresionó de tal manera a estos hombres que le pidieron al Maestro que les enseñara a orar.

“Una vez, Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos se le acercó y le dijo: - Señor, ensénanos a orar, así como Juan les enseñó a sus discípulos. Jesús dijo: - Deberían orar de la siguiente manera…” (Lucas 11:1-2, NTV)

Si Jesús, el perfecto ejemplo de Dios, diariamente dedicaba tiempo para orar, ¿cuánto más nosotros necesitamos aprender a hacerlo?

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