Ya que la oración es un ingrediente esencial para caminar con Dios, vamos a aprender algunos principios y beneficios que se encuentran en la Biblia acerca de este tema.
1. Jesús nos enseñó el modelo de la oración
Cuando sus discĆpulos le pidieron que les enseƱara cómo orar, JesĆŗs les dio un modelo (Mateo 6:9-13). Esta oración, conocida como el āPadre nuestroā, no debemos verla como un rezo o algo que debamos repetir de memoria. MĆ”s bien, es un modelo a seguir para que con libertad, y usando nuestras propias palabras, nos comuniquemos con nuestro Padre Celestial.
- Comenzar alabando a Dios, reconociendo su grandeza, y agradeciĆ©ndole todo lo bueno que hace por nosotros: āPadre nuestro que estĆ”s en los cielos, santificado sea tu nombreā (v. 9)
- Pedirle a Dios que se haga Su Voluntad en nuestras vidas y circunstancias: āVenga tu reino. HĆ”gase tu voluntad, como en el cielo, asĆ tambiĆ©n en la tierraā (v. 10)
- Reclamar las bendiciones de Dios para nuestro sustento, como el trabajo, comida, vivienda, etc.: āEl pan nuestro de cada dĆa, dĆ”noslo hoyā (v. 11)
- Pedir perdón por nuestras malas acciones, que entristecen a Dios, y daƱan a otras personas: āy perdónanos nuestras deudas, como tambiĆ©n nosotros perdonamos a nuestros deudoresā (v. 12)
- Pedir fortaleza para vencer toda tentación, y protección divina que nos libre del mal: āY no nos metas en tentación, mas lĆbranos del malā (v. 13a)
- Terminar como empezamos, con alabanza y gratitud a Dios: āporque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. AmĆ©nā (v. 13b)
2. La oración nos permite expresar nuestras peticiones a Dios
La oración es la manera designada por Dios para que le hablemos de nuestras preocupaciones y necesidades. El SeƱor JesĆŗs dijo que el Padre conoce nuestras necesidades aĆŗn antes que se lo pidamos (Mateo 6:8). Pero Dios espera que recurramos a Ćl en oración, para que aprendamos a creer en su poder. Porque es nuestra fe la que mueve la mano de Dios.
"Pidan, y se les darƔ; busquen, y encontrarƔn; llamen, y se les abrirƔ. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre." (Mateo 7:7-8, NVI)
3. La oración nos ayuda a vencer la preocupación
En medio de las pruebas y dificultades, podemos recibir la paz y dirección de Dios por medio de la oración.
āNo se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. DĆganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Ć©l ha hecho. AsĆ experimentarĆ”n la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidarĆ” su corazón y su mente mientras vivan en Cristo JesĆŗs.ā (Filipenses 4:6-8, NTV)
4. No estamos solos cuando oramos
Dios nos ha dado su EspĆritu Santo para ayudarnos en la oración. Aun cuando no sepamos cómo orar, el EspĆritu Santo nos enseƱa y guĆa cómo debemos hacerlo.
āY el EspĆritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos quĆ© quiere Dios que le pidamos en oración, pero el EspĆritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el EspĆritu dice, porque el EspĆritu intercede por nosotros, segĆŗn la voluntad de Dios.ā (Romanos 8:26-27, NTV)
5. La oración principalmente se debe hacer en privado
Por lo general, y siguiendo el ejemplo de JesĆŗs, nuestra oración a Dios es un acto privado. Es decir, debemos buscar un momento del dĆa y un lugar tranquilo para estar a solas con Dios, y hablarle por medio de la oración.
"Pero tĆŗ, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que estĆ” en lo secreto. AsĆ tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensarĆ” en pĆŗblico." (Mateo 6.6, NVI)
6. Hay otras oraciones que se hacen en grupo
Existen otro tipo de oración que las hacemos cuando estamos reunidos como Iglesia. Esto puede ser con todo el grupo grande (Ejemplo: una reunión general el dĆa sĆ”bado o domingo, o una reunión de oración); o tambiĆ©n en los grupos pequeƱos que se reĆŗnen semanalmente en casas de familia, a los que llamamos Grupos de VIDA.
JesĆŗs prometió que estarĆa presente por medio del EspĆritu Santo cada vez que nos congregamos en su nombre (Mateo 18:20). Hay un poder especial de Dios que se desata cuando nos ponemos de acuerdo en oración, e intercedemos por las necesidades de otros.
"Asà que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad."
(1 Timoteo 2.1-4, NVI)
Comentarios