Progreso de Leccion
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Introducción

Juan 10:7–21 (DHH-LA)
7 JesĆŗs volvió a decirles: ā€œEsto les aseguro: Yo soy la puerta por donde pasan las ovejas.8 Todos los que vinieron antes de mĆ­, fueron unos ladrones y unos bandidos; pero las ovejas no les hicieron caso.9 Yo soy la puerta: el que por mĆ­ entre, se salvarĆ”. SerĆ” como una oveja que entra y sale y encuentra pastos. 10 ā€œEl ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.11 Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas;12 pero el que trabaja solamente por la paga, cuando ve venir al lobo deja las ovejas y huye, porque no es el pastor y porque las ovejas no son suyas. Y el lobo ataca a las ovejas y las dispersa en todas direcciones.13 Ese hombre huye porque lo Ćŗnico que le importa es la paga, y no las ovejas. 14 ā€œYo soy el buen pastor. AsĆ­ como mi Padre me conoce a mĆ­ y yo conozco a mi Padre, asĆ­ tambiĆ©n yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mĆ­. Yo doy mi vida por las ovejas.16 TambiĆ©n tengo otras ovejas que no son de este redil; y tambiĆ©n a ellas debo traerlas. Ellas me obedecerĆ”n, y formarĆ”n un solo rebaƱo, con un solo pastor. 17 ā€œEl Padre me ama porque yo doy mi vida para volverla a recibir.18 Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad. Tengo el derecho de darla y de volver a recibirla. Esto es lo que me ordenó mi Padre.ā€ 19 Cuando los judĆ­os oyeron estas palabras, volvieron a dividirse.20 Muchos de ellos decĆ­an: —¿Por quĆ© le hacen caso, si tiene un demonio y estĆ” loco? 21 Pero otros decĆ­an: —Nadie que tenga un demonio puede hablar asĆ­. ĀæAcaso un demonio puede dar la vista a los ciegos?

Tremenda lección de JesĆŗs como “Pastor” que se enriquece ademĆ”s con el anĆ”lisis de la situación del incidente del contexto. Los fariseos, los ā€œsuper religiososā€ del momento demostraron la clase de pastores que eran manteniendo una autoridad totalmente arbitraria, sin sentir misericordia alguna por el hombre nacido ciego, ni gozo alguno por la restauración de su vista.

ĀæTe parece casual que Ɖl se autodenominase como el ā€œbuen pastorā€?

Creo que no lo hubiera aclarado sin el convencimiento de que habĆ­a ā€œmalosā€ y que eran los que mĆ”s ā€œchapaā€ sacaban. JesĆŗs se preocupó sinceramente por la vida de aquel pobre ciego, quien por fin le siguió fuera del redil de la religiosidad de la Ć©poca , despuĆ©s de que lo expulsaran de la sinagoga. (Jn 9:34).

Y como podemos seguir viendo en el pasaje, el SeƱor usó el caso del ciego para ilustrar lo que Ć©l, como el buen pastor, iba a hacer tambiĆ©n con todos los verdaderos creyentes que se encontraban dentro aquella religiosidad muerta del momento, el JudaĆ­smo. Ɖl mismo los iba a sacar de aquel redil para conducirlos a buenos pastos bajo su cuidado y dirección.

De este modo iba a formar su rebaƱo, en el que serĆ­an incluidas tambiĆ©n otras ovejas que vendrĆ­an del mundo gentil. Sin duda, lo que encontraremos no es mĆ”s que el anuncio de la conformación de su Iglesia, que serĆ­a integrada por judĆ­os y gentiles sacados del mundo por medio del sacrificio del buen pastor…. Ya no hay judĆ­o, ni griego, no hay esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, somos uno en Cristo JesĆŗs (Ga. 3:28).

Si seguimos con el pasaje, todo él gira entorno al pastor y las ovejas. Este lenguaje era familiar a sus oyentes y lo entendían bien, porque el pastoreo había sido por siglos una ocupación común en Israel. Jesús ya lo había utilizado frecuentemente en sus discursos (Mt 10:5-6) y parÔbolas (Mt 25:31-33) (Lc 15:3-7).
Esta relación del pastor con sus ovejas la vemos tambiĆ©n en el antiguo testamento la habĆ­an usado muchos de los profetas para describir la relación de Dios con su pueblo Israel. En otras ocasiones, sin embargo, fueron los lĆ­deres de la nación quienes eran considerados “pastores” del pueblo, aunque con frecuencia fueron denunciados por los profetas como “falsos pastores” (1 R 22:17) (Jer 10:21) (Jer 23:1-2).

En realidad, lo que en ese momento estaba ocurriendo era lo que todo el Antiguo Testamento habĆ­a estado anunciando.

Ante el fracaso de los hombres para pastorear a su pueblo Israel, Dios mismo iba a intervenir en persona para salvar a las ovejas, enviando a su Ćŗnico Hijo a pagar el precio.

Juan 10:11 (RVC)
ā€œYo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.ā€

Jesús no sólo vino a dar vida a las ovejas, sino a dar la vida por las ovejas. A continuación vamos a analizar los diferentes elementos de la alegoría que el Señor empleó:

El Buen Pastor

Hemos empezado en la casa una serie en la que venimos preguntÔndonos ¿quién es Jesús? Pudimos verlo como el pan de vida, la luz del mundo, la convocatoria de hoy es poder verlo manifestÔndose a nosotros como el buen pastor. De todas esas manifestaciones, la del pastor es una de las mÔs entrañables.

Otras pueden ilustrar mucho mejor su gloria, su poderío, su majestad, pero ninguna como ésta expresan la ternura, el amor, el cuidado y la protección que el esta dispuesto a dar a su pueblo, a su rebaño.
Veremos en esta oportunidad a JesĆŗs como aquel a quien pertenecen las ovejas, “el Buen Pastor” al que oyen y siguen.

Aquel que las guĆ­a a buenos pastos y las protege de los enemigos, dando incluso mas que cuidado y protección, dando un amor sin lĆ­mites, dando todo… el vĆ­nculo tuvo un costo y este fue su propia vida.

En este versĆ­culo JesĆŗs manifiesta que el verdadero pastor se distingue en cinco aspectos:

– El portero le reconoce como el pastor y le abre la puerta del redil.
– Las ovejas reconocen su voz y reaccionan a su llamamiento.
– Conoce bien a su rebaƱo y llama a cada oveja por su nombre particular.
– Cada dĆ­a saca a su rebaƱo a comer, cuida de su sanidad y bien alimentado.
– Da su vida por las ovejas.

Las ovejas

Las ovejas dependen absolutamente de que el pastor las vigile, proteja y guĆ­e. Por sĆ­ solas son animales indefensos y torpes, con una inclinación natural a descarriarse. En este sentido sirven muy bien para representar a los hombres, tal como dijo el profeta IsaĆ­as: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Is 53:6).

También el Señor Jesucristo usó este mismo detalle cuando contó la parÔbola de la oveja perdida (Lc 15:1-7).

La actitud de la oveja es la sumisión y la dependencia, razón por la cual el Señor las escogió en numerosas ocasiones para ilustrar lo que debería ser un verdadero creyente.

– Conocen al pastor, lo reconocen, confĆ­an en Ć©l.
– Comen lo que el pastor les da.
– Lo buscan, se dejan apacentar, cuidar, sanar.
– Es el animal mĆ”s manso, no tiene maldad, es obediente.
– No estĆ” dentro de su instinto pelear, golpear, lastimar.
– No tienen la capacidad de volver solas al redil, por eso si se pierden, pasan mucho miedo, se estresan y sufren… quedan errantes.
– Cuando el que las encuentra no es su pastor, han dejado de comer, rechinan los dientes, estĆ”n rĆ­gidas, no pueden moverse.
– No pueden defenderse por sĆ­ solas por eso viven en rebaƱos.

Los enemigos y peligros de las ovejas

Las ovejas tienen varios enemigos importantes que son descritos aquí. Por un lado hay ladrones y salteadores que intentan robar las ovejas a su legítimo dueño. También estÔn los asalariados, que sin ser enemigos de las ovejas, su interés por ellas es totalmente egoísta. Por último estÔ el lobo, que solo viene a arrebatar y matar y destruir.

Ladrones y salteadores

Los ladrones y salteadores se distinguƭan porque no entraban por la puerta del redil, sino que subƭan por otras partes. Usaban de la astucia y el engaƱo para pasar inadvertidos, y llegado el caso, no dudarƭan en usar la violencia.

El asalariado

MĆ”s adelante el SeƱor se refirió tambiĆ©n a los asalariados como otro tipo de enemigo de las ovejas. A diferencia del verdadero pastor, de quien son propias las ovejas, el asalariado se distingue por su falta de compromiso. Estos son los que aman el beneficio mĆ”s que el oficio, y sólo piensan en tĆ©rminos de lo que pueden lograr, por eso, cuando llega el peligro, huyen y dejan el rebaƱo desprotegido. “El asalariado ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa”.

El lobo

El mÔs peligroso de todos para las ovejas es el lobo, que en las Escrituras es usado como un símbolo del enemigo mismo. El lobo ataca a las ovejas con la clara intención de matarlas para alimentarse de ellas, pero con frecuencia, muchas otras también resultan heridas, son dispersadas o mueren como consecuencia de estos ataques.

El SeƱor advirtió a sus discĆ­pulos de que este enemigo estarĆ­a siempre presente: “He aquĆ­, yo os envĆ­o como a ovejas en medio de lobos” (Mt 10:16). TambiĆ©n les dijo que el lobo no siempre parece lo que es, razón por la que tendrĆ­an que estar vigilantes: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt 7:15). Y el apóstol Pablo avisó de lo que podrĆ­a ocurrir incluso dentro de las iglesias: “Porque yo sĆ© que despuĆ©s de mi partida entrarĆ”n en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarĆ”n al rebaƱo” (Hch 20:29).

Las zarzas

Es un arbusto de la familia de las rosĆ”ceas, con tallos arqueados en las puntas que pueden tener hasta cinco metros de altura con aguijones fuertes en forma de gancho. ImagĆ­nate las ovejas con su lana lo propensas que son a quedar atrapadas en ellas… pueden oĆ­r la voz del pastor llamĆ”ndolas pero estĆ”n tan literalmente atrapadas que no pueden responder a su llamado

Las moscas

Una de las funciones del ā€œbuen pastorā€ es cuidar la salud de las ovejas algo que fue impactante para mi es que dentro de esos cuidados hay uno muy sutil, poco conocido o quizĆ” hasta mal entendido…. El salmista dice refiriĆ©ndose al pastor ā€œunges mi cabeza con aceiteā€ yo tambiĆ©n pensĆ© que era en un sentido figurado.

Hay moscas daƱinas que eligen poner huevos en sus orejas, convirtiƩndose luego en larvas, gusanos que terminan atormentƔndolas de tal manera que las llevan a golpear sus cabezas contra los Ɣrboles, las rocas hasta la muerte. Entonces el pastor unge toda la cabeza con aceite. Ese aceite impermeabiliza formando una barrera contra el mal que trata de destruirlas.

Conclusión

Para esta altura no hay dudas acerca de quien y como es el buen pastor….
Algunas de las preguntas que tenemos que hacernos son:
– ĀæSos oveja de Su prado?
– Ɖl te conoce. ĀæVos conoces al Pastor?
– ĀæEstĆ”s escuchando Su voz?
– ĀæLo estĆ”s escuchando, pero no podĆ©s seguirlo porque estĆ”s atrapado, perdido o extraviado?
– ĀæNecesitas volver?
– ĀæSentĆ­s que el enemigo te ha robado?

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