Progreso de Leccion
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Introducción

La semana pasada exploramos ĀæQuĆ© opinan ellos? Hoy estamos empezando a descubrir ĀæQuĆ© dijo Ɖl? acerca de quiĆ©n es JesĆŗs y lo que vino a hacer al mundo. Esta maƱana el Pr JosĆ© nos habló de JesĆŗs como ā€œEl Pan de Vidaā€. Sólo Ɖl puede saciar nuestra hambre espiritual. ĀæQuĆ© puede ser tan necesario para nuestras vidas como el alimento?
Seguramente si hiciĆ©ramos el ejercicio de anotar en un papel las cosas que necesitamos, y luego las ordenĆ”ramos por prioridad, ubicando primero las mĆ”s importantes, llegarĆ­amos a la conclusión que no son muchas. Pero sĆ­ que son indispensables para nuestras vidas. AsĆ­ como necesitamos el pan para alimentarnos, y el ā€œpan de vidaā€ (JesĆŗs) para alimentar nuestro espĆ­ritu.

También necesitamos la luz para poder ver y movernos. ¿Te preguntaste alguna vez qué harías si no pudieras ver? No sabrías a dónde estÔs, ni hacia dónde tenés que ir.

ĀæCómo harĆ­as para caminar, ir de una habitación a otra, estudiar o ir a trabajar si no pudieras ver? SerĆ­a muy difĆ­cil… Āæverdad?

Las personas que estÔn privadas de la vista desarrollan los demÔs sentidos como el oído y el tacto para desempeñar sus funciones a diario. Pero mÔs desafiante que no tener Vista, es no tener Visión. No saber a dónde estamos en la vida, ni hacia dónde tenemos que ir. Eso es realmente estar en tinieblas, la oscuridad del corazón. Pero cuando viene la Luz de Cristo, tenemos una Visión clara de quiénes somos, y hacia dónde vamos en la vida. Y nos convertimos en personas de influencia para transformar nuestro entorno.

La Luz del Mundo

En una ocasión, Jesús sanó a un hombre que era ciego de nacimiento:

Juan 9:1–11 (RVC)
1 Al pasar, JesĆŗs vio a un hombre que era ciego de nacimiento. 2 Sus discĆ­pulos le preguntaron: Ā«RabĆ­, ĀæQuiĆ©n pecó, para que este hombre haya nacido ciego? ¿Él, o sus padres?Ā» 3 JesĆŗs respondió: Ā«No pecó Ć©l, ni tampoco sus padres. MĆ”s bien, fue para que las obras de Dios se manifiesten en Ć©l. 4 Mientras sea de dĆ­a, nos es necesario hacer las obras del que me envió; viene la noche, cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras que estoy en el mundo, Yo soy la luz del mundo.Ā» 6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, y untó el lodo en los ojos del ciego; 7 entonces le dijo: Ā«Ve a lavarte en el estanque de SiloĆ© (que significa ā€œEnviadoā€).Ā» El ciego fue, se lavó, y al volver ya veĆ­a. 8 Entonces los vecinos, y los que antes habĆ­an visto que era ciego, decĆ­an: «¿No es Ć©ste el que se sentaba a mendigar?Ā» 9 Unos decĆ­an: Ā«SĆ­, es Ć©lĀ»; otros decĆ­an: Ā«Se le pareceĀ»; pero Ć©l decla: Ā«Yo soyĀ». 10 Y le dijeron: «¿Y cómo es que se te han abierto los ojos?Ā» 11 Ɖl les respondió: Ā«Aquel hombre que se llama JesĆŗs hizo lodo, me lo untó en los ojos, y me dijo: ā€œVe a SiloĆ©, y lĆ”vate.ā€ Y yo fui, me lavĆ©, y recibĆ­ la vista.Ā»

Sin JesĆŗs estamos ciegos

La persona que aĆŗn no ha tenido un encuentro personal con Jesucristo, y no ha creĆ­do en Ɖl como su SeƱor y Salvador, no puede ver ni entender el Reino de Dios.

ā€œRespondió JesĆŗs y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.ā€ (Juan 3:3)

¿Cómo puede ser que no vean una luz tan brillante como la de Jesús? Es porque estÔn ciegos.

ā€œPues como ellos no creen, el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento, para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios.ā€ (2 Corintios 4.4 DHH)

Sin JesĆŗs somos como un mendigo

La persona sin Cristo es pobre a los ojos de Dios, aunque sea rica a los ojos del mundo.

Puede tener fama y mucho dinero, pero si aún no tiene a Cristo en su corazón, anda por la vida buscando con qué llenar su gran vacío interior.

JesĆŗs da el primer paso

Al pasar, JesĆŗs vio a un hombre que era ciego de nacimiento. (Juan 9:1)

Siempre JesĆŗs da el primer paso.
Jesús iba caminando, pero al pasar vio a un ciego de nacimiento y se acercó a él. Jesús también nos miró a vos y a mí, y tuvo compasión de nosotros antes de que pudiéramos verlo y reconocerlo como Señor de nuestras vidas. Antes que nos resplandeciera la luz del Evangelio, Jesús nos amó y se acercó a nosotros.

JesĆŗs es la luz del mundo

ā€œMientras que estoy en el mundo, Yo soy la luz del mundo.ā€ (Juan 9:5)

Este milagro de JesĆŗs sanando al ciego es la mejor ilustración de la verdad que Ɖl mismo habĆ­a enseƱado minutos antes en el Templo:

ā€œYo soy la luz del mundo. El que me sigue no andarĆ” en tinieblas, sino que tendrĆ” la luz de la vida.ā€ (Juan 8:12)

¿CuÔl es la única forma de ser libres de las tinieblas? = Encontrar la luz y seguirla.

La luz de Jesús al principio puede ser incómoda

6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, y untó el lodo en los ojos del ciego; 7 entonces le dijo: Ā«Ve a lavarte en el estanque de SiloĆ© (que significa ā€œEnviadoā€).Ā» El ciego fue, se lavó, y al volver ya veĆ­a. (Juan 6:6-8)

Jesús hizo barro escupiendo en el suelo, y se lo untó en los ojos al ciego.
– ĀæAlguna vez se te metió una basurita en el ojo? Ā”QuĆ© incómodo es!
– Imaginate cuĆ”nto mĆ”s incómodo debe ser tener una buena cantidad de barro en ambos ojos.

Cuando Jesús se acerca a nosotros, al principio nos sentimos incómodos, sucios, indignos.
– La luz de JesĆŗs alumbra las tinieblas que hay en nuestro corazón.
– Pero no es para avergonzarnos, sino para sanarnos y hacernos libres.

Jesús le dijo que fuera a lavarse al estanque de Siloé (Enviado). El ciego obedeció: fue, se lavó, y al volver ya veía.
– Conocer a Cristo y obedecerle trae libertad de toda ceguera y oscuridad espiritual.
– Cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y buscamos el perdón de Dios a travĆ©s de Jesucristo, Enviado de Dios nos limpia de toda maldad, y nos da salvación y vida eterna.
– Es un proceso que al principio puede ser incómodo, pero es necesario.
– Y ese proceso de libertad y transformación que empieza en nosotros, luego tiene que afectar a nuestro entorno.

La luz de JesĆŗs nos hace libres de la oscuridad

Juan 9:13–16 (RVC)
13 El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. 14 Cuando Jesús hizo lodo y le abrió los ojos al ciego era día de reposo. 15 También los fariseos volvieron a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: «Me puso lodo en los ojos, y yo me lavé, y ahora veo.» 16 Algunos de los fariseos decían: «Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo.» Y otros decían: «¿Cómo puede un pecador hacer estas señales?» Y había disensión entre ellos.

Cuando la luz de Jesús estÔ en nosotros, nos convertimos en lÔmparas que alumbramos a nuestro alrededor.
– El milagro que hizo JesĆŗs en la vida de este hombre fue tan notorio, que en seguida lo llevaron con los fariseos.

Estos religiosos, aunque podĆ­an ver con los ojos fĆ­sicos, estaban ciegos espiritualmente.
– A tal punto que la religión no les permitĆ­a ver el milagro de JesĆŗs sanando a un ciego de nacimiento.
– La religión decĆ­a que no se podĆ­a hacer ningĆŗn trabajo el dĆ­a de reposo. Y como JesĆŗs ā€œhizo barroā€ y sanó al ciego un dĆ­a de reposo, entonces la conclusión que ellos sacaron es que: JesĆŗs no provenĆ­a de Dios.
– Ā”La religión es terrible! Es el invento de los hombres para tratar de entender (y controlar) a Dios.
– Pero en vez de acercarnos, la religión nos termina alejando de Dios.

La religión complica las cosas, mientras que Jesús las simplifica:
«Me puso barro en los ojos, yo me lavé, y ahora veo.» (v 15)
– No lo puedo entender, mucho menos explicar. Simplemente lo creo, Ā”y listo!

Por eso Jesús no vino al mundo a fundar una religión, sino a restaurar la relación con Dios que se había roto por nuestro pecado.

La luz de JesĆŗs alumbra a nuestro alrededor

La luz de Jesús empezó a brillar en este hombre.
– No conocĆ­a toda la Biblia.
– No habĆ­a estudiado en ningĆŗn Seminario Teológico.
– Simplemente contó que habĆ­a tenido un encuentro con JesĆŗs, y cómo cambió su vida desde entonces.

El arma mÔs poderosa que tenés para hacer brillar la luz de Jesús y alumbrar a tu alrededor es tu Testimonio.

ā€œLo Ćŗnico que sĆ© es que yo era ciego y ahora puedo verā€ (v. 25)

– Si lo Ćŗnico que sabes de JesĆŗs es lo que hizo en vos, ya estĆ”s apto para predicar el Evangelio.
– No todos te van a entender. Algunos te pueden rechazar, como a este hombre (ex ciego que ahora venĆ­a), que lo terminaron expulsando de la sinagoga.
– Pero lo importante es que vos y yo hagamos resplandecer la luz de JesĆŗs en esta Ciudad, y a donde el SeƱor nos permita llegar.

La luz de Jesús expande nuestra visión

Juan 9:35–38 (RVC)
35 JesĆŗs supo que lo habĆ­an expulsado, asĆ­ que cuando lo encontró le dijo: «¿Crees tĆŗ en el Hijo de Dios?Ā» 36 Ɖl le respondió: Ā«SeƱor, Āæy quiĆ©n es, para que crea en Ć©l?Ā» 37 JesĆŗs le dijo: Ā«Pues ya lo has visto, y es el que habla contigo.Ā» 38 Y Ć©l dijo: Ā«Creo, SeƱor.Ā» Y lo adoró.

Este hombre, que era ciego de nacimiento, ese día no sólo recibió la vista física, sino también la visión espiritual.

El proceso de revelación espiritual fue en aumento a medida que este hombre se fue acercando y conociendo mÔs a Jesús.

Ante la pregunta: ĀæQuiĆ©n es JesĆŗs? La opinión de este hombre fue cambiando…

1) ā€œUn hombre que se llama JesĆŗsā€ (v. 11) era todo lo que sabĆ­a cuando JesĆŗs lo sanó.
2) ā€œUn profetaā€ (v. 17) fue la respuesta cuando los fariseos lo interrogaron.
3) ā€œUn varón de Diosā€ (vv. 31-33) fue su conclusión luego de contar su testimonio varias veces.
4) ā€œEl Hijo de Diosā€ (vv. 35-38) fue su confesión final y completa de fe.

¿Quién es Jesús para vos?

– ĀæLa opinión que tenĆ©s acerca de JesĆŗs es la misma que tenĆ­as hace un aƱo, o diez aƱos?
– ĀæEstarĆ­as dispuesto a que la luz de JesĆŗs alumbre tu vida, y a travĆ©s tuyo ilumine a tu alrededor?
– ĀæLe permitirĆ­as que expanda tu visión para ver mĆ”s allĆ”, y que aumente tu revelación acerca de QuiĆ©n es JesĆŗs?

Conclusión

4 ā€œMientras sea de dĆ­a, tenemos que llevar a cabo las obras del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras que estoy en el mundo, Yo soy la luz del mundo.ā€ (Juan 9:4-5)

Todavía es de día, porque Jesús todavía estÔ en la Tierra a través de Su Iglesia.
– Tenemos que hacer brillar a Cristo bien fuerte, antes que venga la noche (fin del mundo).

Así como Jesús se acercó a ese ciego, tenemos el privilegio de acercarnos a las personas que nos rodean, que estÔn ciegos espiritualmente, mendigando en busca del verdadero amor de Dios.
– Ellos necesitan encontrarse con el Enviado, para ser libres de sus pecados, y recibir salvación y vida eterna.
– Nosotros somos el instrumento de Dios para que ellos se encuentren con JesĆŗs. Si dejamos que su luz brille fuerte, en el lugar donde estamos, ellos lo verĆ”n, y correrĆ”n a JesĆŗs.

ĀæHabrĆ” algĆŗn ciego en tu camino que necesita la luz de JesĆŗs?
– ImagĆ­nate lo que pasarĆ­a si todos nosotros saliĆ©ramos maƱana lunes a encontrarnos con estos ā€œciegosā€ y mostrarles el amor de Cristo.
– QuĆ© milagros podrĆ­an suceder si lo invitas a tu Grupo de Vida, o a la reunión de jóvenes, al Encuentro de Mujeres, al TĆ© de Matrimonios, o al próximo domingo…

¿Te animas a ser una lÔmpara que alumbre con la luz de Jesús?

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